10 pautas para gestionar el estrés y quedarte en #estrespositivo

10 pautas para gestionar el estrés y quedarte en #estrespositivo

No sé si a veces os preguntáis: ¿por qué nos sentimos mal?, ¿por qué tenemos la sensación de estar siempre cansados?, ¿por qué incluso nos resfriamos más y estamos más débiles físicamente?

«¿Y la respuesta?», me vais a decir. 

La respuesta es: el enemigo invisible; el estrés que invade cada vez más nuestras vidas; el hecho que estamos estresados por todo y por nada.

“¿Qué quieres decir?”, me vais a preguntar otra vez. 

Quiero decir, aunque os parezca poco probable, estamos estresados porque no organizamos correctamente nuestro tiempo (en consonancia con las necesidades de nuestro cuerpo) y no hacemos lo que toca en el momento adecuado.

“Bueno y ahora me diréis: Es que nosotros ya hacemos deporte, comemos sano y llevamos una vida equilibrada…” 

Y, aun así, sentís que no es suficiente. ¿No es cierto?

Si habéis contestado que SÍ, vamos a ver en pocas palabras qué es el estrés, cómo entra en nuestras vidas y si hay alguna manera de gestionarlo e incluso de utilizarlo para ser más productivos.

El estrés, es la forma en que nuestro organismo moviliza la energía y la pone a nuestra disposición para permitirnos reaccionar ante un estímulo concreto.

Gracias a esta combinación, se produce un subidón de adrenalina y cortisol (hormonas del estrés) que nos da la energía necesaria para poder accionar con rapidez, en situaciones como:

  • Correr para coger el autobús.
  • Estar en tensión para reaccionar, si pasamos por una calle oscura y solitaria.

¿Qué pasa en esos momentos en los que la adrenalina y el cortisol suben bruscamente? Observamos que:

  • Nuestra respiración es más rápida y más corta.
  • Los músculos se tensionan para permitirnos correr e incluso pegar para defendernos.
  • Nuestro corazón se acelera porque tiene que alimentar a todo nuestro cuerpo.
  • Finalmente, nuestra imaginación se centra, tanto en pensamientos positivos como en pensamientos menos positivos, por si hace falta fabricar un plan B.

Pauta número 1:

Por lo tanto, podemos decir que gracias al #estréspositivo estamos preparados para una acción determinada en un momento concreto.

Eso significa que en un primer momento el estrés es positivo y nos ayuda a superarnos.

Hasta aquí bien, ¿verdad?

“Pero no nos ha quedado muy claro, ¿por qué el estrés, si es bueno, nos hace daño?”, me vais a decir.

Pauta número 2:

Porque después de este exceso de adrenalina y de varias acciones físicas y/o intelectuales tendríamos que hacer una pausa para recargar nuestro cuerpo (el motor de nuestra existencia). Si nos quedamos en el estrés, todo nuestro cuerpo se queda tenso, como una goma que se ha tensado demasiado y que en cualquier momento se puede romper.

 “¿Y qué podemos hacer para realmente estar bien?”:

Pauta número 3:

Pues muchísimas cosas, como por ejemplo:

  • Caminar bajo los rayos del sol respirar profundamente durante media hora.
  • Mirar todo lo bello que nos rodea, como la arquitectura de la ciudad, los colores, respirar los olores de la naturaleza.
  • Hablar con un@ amig@ de todo y de nada.
  • Y mi preferido: reírse.

Pauta número 4:

Como comentaba al principio, hacer las cosas en el momento adecuado también ayuda mucho; por ejemplo:

  • Después de un día lleno de estrés (adrenalina) no podemos ir a hacer kick boxing, es mejor hacer yoga, Pilates o nadar, deportes que nos relajen y nos permitan estirar el cuerpo.

Pauta número 5:

No tomar decisiones durante la fase de subidón de adrenalina, ya que muchas veces las que tomamos en este momento nos pueden afectar aumentando todavía más el estrés. Así, de una manera vamos a percibir una situación estando en un estado de estrés y de la otra, lo vamos a ver desde otra perspectiva más calmada, después de 10 minutos de respiración profunda.

 Mi consejo es:

  • Escribe tu problema en un papel.
  • Oblígate a cerrar los ojos unos 10 minutos.
  • Respira profundamente unas 20 veces.

Si es un problema de verdad, continuará allí cuando abras los ojos. Pero tú vas a ser capaz de enfrentarlo con más calma, sin ninguna visceralidad, ni agresividad y así vas a poder elegir la solución más adecuada.

Pauta número 6:

Una de las claves para gestionar el estrés es: PARAR Y RESPIRAR.

Esto nos ayuda a reflexionar y después actuar, para no actuar y después reflexionar, cosa que comporta más estrés, porque vamos a tener que trabajar en las consecuencias de una solución no adecuada. Lo que significará gestionar el doble de estrés: el no gestionado y el estrés que añadimos para arreglar las consecuencias.

Pauta número 7:

Se pueden aprender técnicas y herramientas para que el estrés sea una sensación temporal, para así no dañar nuestra salud mental, nuestras emociones ni tampoco nuestra persona física.

Lo que tenemos que tener en mente es que el estrés es un estado. Éste nos puede causar sensaciones intensas y emociones difíciles de gestionar, pero el estrés en sí no se puede identificar con una persona. Nosotros, en nuestro estado de armonía, somos el equilibrio y no el estrés.

Pauta número 8:

Saber quedarse en un “estrés positivo”, es saber utilizar la adrenalina y convertirla en un carburante que nos propulse hacia nuestras metas y objetivos, sin robarnos la capacidad de reflexión adecuada.

Pauta número 9

Después de la situación que nos pide reaccionar (cuando estamos en un subidón de adrenalina) tenemos que saber hacer pausas. Las pausas son muy importantes para no caer en depresión ni sufrir ansiedad, entre otras enfermedades.

Por eso siempre es mejor actuar antes, para quedarnos en esa fase de prevención y no hacernos daño, ni físico, ni mental.

Por todo ello, la pauta número 10 es:

Párate y actúa antes de enfermarte, porque TÚ eres lo más IMPORTANTE en tu vida. Si hoy decimos: “no tengo tiempo para pararme” y volvemos a hacer lo mismo mañana, entonces…. ¡Ojo, que no sea la enfermedad que te pare!

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